Maria

Maria después de casarse dejó su pueblo, Quintar del Rey. Allí dejó su casa, parte de su familia, y parte de su vida. Se vinieron casi con lo puesto a vivir a la Masía de Can Carbonell, en Terrassa, junto a su marido e hijas. Estuvieron de masovers durante años, un lugar donde ahora parece idílico, ella lo recuerda como unos años muy duros, con sus viajes diarios a la ciudad y sin vehículo, para ir a trabajar limpiando casas, llevar a sus hijas al colegio, cargada con la compra o con lo que hiciera falta. Un camino que se le hacia aún más largo los días lluviosos o las tardes oscuras de invierno, por no hablar de los personajes extraños que se encontraba por el camino, que también le habían asustado en más de una ocasión.

Ella se conocía todo este entorno a la perfección, cada camino, árbol, planta… y después de muchos años a vuelto a pasear por aquí y todo a cambiado, se ha encontrado con una plantación que no ha visto nunca y eso que ella a trabajado de joven segando por España, y asegura que nunca ha visto algo así, alucina con esta flor.

Durante nuestro paseo por estos campos se ha dedicado a preguntar a cada persona con la que nos cruzavamos por esta plantación y era muy divertido porque cada uno nos explicaba una historia, incluso completamente diferentes, solo alguno tuvo claro lo que era, y sino se lo inventaba.

Finalmente averiguamos que es un cultivo de colza, nos explicaron mil y una historia sobre su aceite, de donde viene este cultivo, a donde va ese aceite, cuando se seca esta planta…

Pasamos una tarde genial, y no solo por la sesión de fotos. Ella quedó maravillada con estos campos, recordando lo que fue de este entorno, explicandome mil y una historias de su vida y a mi me encanta escucharla y saber de donde vengo.

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